Lo que aprendí del 2016!

La verdad es que mi año empezó bastante mal, muy mal (En el amor, más bien, la pérdida del amor) que me enseñó que las cosas pueden cambiar de un día para otro, o de la mañana a la noche, como me pasó a mi. Asi que es mejor disfrutar lo que se tiene en el momento.

Aprendí que debo enfocar toda mi energía en vivir lo más feliz posible.

Aprendí que tengo muchas personas fantásticas a mi lado, que me quieren y me apoyan.

Amigos maravillosos que se ríen a carcajadas con mis ocurrencias y locuras, a los que amo de verdad.

Aprendí que soy mucho más fuerte de lo que creía, y que llevo dentro la fuerza, la energía y la luminosidad del mismo sol.

Aprendí que los nuevos comienzos son interesantes, y que hay que vivir cada etapa con la emoción correspondiente.

Aprendí, más bien recordé, que se puede reír en medio del dolor, porque no hay mal que cien años dure.

Aprendí que el tiempo vuela, y no es renovable, así que tengo que disfrutar con mi princesa, ella es el motor que me mantiene rodando.

Aprendí que puedo comerme el mundo, solo debo tener ganas de hacerlo.

Y recuperé mi fe, la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, y la verdadera fe llama a las cosas que no son como si fueran.

Aprendí a reactivar mi fe, y todo está bien.

Como dice un amigo mio, cada pequeña cosa va a estar bien.

Se puede tener paz en medio de la tormenta.

Aprendí a arriesgarme un poco más (este vestido llevaba más de un año en mi armario), y me prometí recuperar mi espontaneidad perdida, la pasión perdida y la certeza de que todo me va a ir bien.

He recuperado mi visión, y aprendí que puedo ser la mujer que quiero ser, y voy de camino… Mucho me queda.

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