Desfibrilador en el metro.

 

Hace mucho tiempo,  creo que bastante ya, iba a entrar en el metro con la Gabriela, oímos por megafonía que las estaciones de “la sagrera”, “plaza España”, “plaza Cataluña” y otras más que ahora no recuerdo estaban equipadas con desfibrilador!!! Desfibrilador en el metro!
Lo primero es que tuve que explicarle a la niña qué rayos es un desfibrilador, y claro, busqué la explicación más sencilla: pues a ver Cookie, cuando una persona por la razón que sea entra en fibrilación pues se le tiene que desfibrilar, y para eso es necesario un desfibrilador. Lo has entendido?
No me dijo nada, y yo tampoco, pero por dentro me moría de la risa, imaginaba su cabecita intentando entender lo que le había explicado, o simplemente pensando que la información que le acababa de dar estaba muy bien y era muy útil, y después volviendo a pensar en sus asuntos.

Se lo comentaba a mi hermana días o semanas después, a veces me confundo con la noción del tiempo, le comentaba la noticia de la presencia de desfibriladores en el metro, puede que para vosotros no tenga importancia, pero para mi es un grandísimo acontecimiento, es una noticia realmente emocionante. Le expuse todas mis dudas al respecto, y casualmente ella también, al recibir la noticia, compartió conmigo sus dudas.

¿Quién puede hacer uso de dichos aparatos? ¿Si son de acceso público, cual es el protocolo de actuación? ¿Como sabes que una persona está fibrilando? ¿Todo el mundo puede desfibrilar?

Estas y muchas preguntas más se agolpaban en mi mente, me visualizaba en la estación de plaza Cataluña metida en una situación en la que tenía que actuar con rapidez, un chico muy guapo se desmayaba, yo como buena ciudadana intento ayudarlo, al acercarme veo que tiene el pulso muy débil, le abro la camisa dejando sus perfectos pectorales al descubierto, y como mi queridísimo Lukka en la mítica serie Urgencias (esa si que era una serie de médicos, nada que ver con “hospital central”, “anatomía de grey” o la mismísima “House”), yo gritando con voz firme: está fibrilando, desfibrilador! -en aquel momento un alma bondadosa me acercaba el desfibrilador rápidamente- yo súper concentrada decía: carga a 200, 1,2,3 fuera! Y el chico muy guapo saltaba por la descarga eléctrica recibida, pero no despertaba, entonces volvía a gritar: carga a 250, 1,2,3 fuera! Y otra descarga contra el pecho del bombón… Un momento, está reaccionando, casi le he asado los órganos vitales, pero su corazón vuelve a latir con intensidad, en aquel instante abre los ojos, unos ojos verdes oscuros como el bosque al anochecer, y me mira a los ojos, unos ojos marrones como el chocolate caliente, inmediatamente nos enamoramos. Las personas allí presentes y testigos de mi heroica actuación, empiezan a aplaudir, mientras yo sonrío nerviosa y no dejo de mirar a los ojos a ese pobre chico guapísimo que ha estado a punto de morir, pero que la presencia de un desfibrilador en el metro había salvado su vida.

Justo llegando a la parada de sagrada familia salgo de mi ensoñación de repente, y si no me doy prisa para salir del vagón me paso de parada.

El chico estaba fibrilando, quien lo desfibrilará? el primero que lo desfibrile buen desfibrilador será. Supongo que el objetivo es salvar vidas y hacer volar mi imaginación. Que tengáis un feliz sábado!!!

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